Primero el peatón y luego los vehículos

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Nuevo concepto de Movilidad Urbana. Instituto Municipal de Planeamiento plantea un plan de movilidad urbana distinto en una ciudad atorada por un tráfico de vehículos particulares y taxis. ¿Por qué no pensar en ciclovías?

Hace diez años, los arequipeños tenían una clara preferencia por transportarse en buses públicos. El 63% de los trayectos que se hacían en día y medio eran por este modo de transporte. Conforme pasó el tiempo, la situación cambió pero para mal.

La población y número de vehículos aumentó y empeoró la calidad del servicio de transporte público.

Según un estudio elaborado el año pasado por la Agencia Francesa de Desarrollo, sobre el eje principal Norte-Sur y Sur-Norte de la ciudad que atraviesa el centro histórico, 47% de los viajes se realizaron en transporte público, 30% en vehículo privado y 23% en taxi.

El arquitecto Gustavo Delgado Alvarado, gerente de Acondicionamiento Territorial del Instituto Municipal de Planeamiento (Impla), señala que las cifras dan una idea de cómo creció el número de vehículos pequeños en las calles. En lugar de buses hay más autos particulares transportando a una sola persona. Eso genera congestión.

Avenidas como Salaverry, La Marina, calle 28 de Julio, Cruz Verde, Bolívar, Ayacucho, Jerusalén, avenida Ejército están llenas de carros.

Con un transporte caótico, el ciudadano sufre con la contaminación ambiental y carece de espacios para movilizarse.

Construir intercambios viales no es suficiente para arreglar el tránsito, y el proyecto del Sistema Integrado de Transportes (SIT) está enfocado al transporte masivo. El Impla plantea un Plan de Movilidad Urbana Sostenible que integre varias soluciones, priorizando al peatón y a modos de movilidad amigables.

MOVILIDAD URBANA

El arquitecto Delgado señala que la movilidad urbana consiste en hacer ciudad desde un nuevo enfoque, con ciudadanos desplazándose además de vehículos, en bicicleta o caminando.

Sin embargo, llevar a cabo este cambio no es de la noche a la mañana.

Los nuevos arquitectos deben dejar de diseñar ciudades para la rápida accesibilidad del transporte y más bien planificar para esos modos alternativos (bicicleta y a pie). “Es un proceso largo, pero la ventaja es que ya se está iniciando”, dice Delgado.

Ahora hay una base legal, el Decreto Supremo 022-2016 del Ministerio de Vivienda. Este define a la movilidad urbana como “un conjunto de estrategias y medidas destinadas a recuperar el espacio urbano y mejorar el desplazamiento de las personas”.

El distrito limeño de San Isidro es uno de los pocos en Perú que dio pasos en ese sentido. En esa jurisdicción, la municipalidad desde el 2015 habilitó más de 17 kilómetros de ciclovías y ahora implementará un sistema de bicicletas públicas. En Arequipa, no existe ni un kilómetro de este espacio. Solo en la avenida Lambramani, en el frontis del centro comercial, se diseñó un pequeño tramo que se corta abruptamente.

“La bicicleta es clave, no solamente contribuye a la salud, sino que genera un modo de transporte, tal vez no de extremo a extremo, pero sí un desarrollo interno particular dentro de su zona de actividad”, dice Delgado.

Manifiesta que por ello, con el plan de movilidad urbana se podrán prever las intervenciones necesarias en la ciudad, por ejemplo, acondicionar las avenidas para que tengan ciclovías. Por el momento se está recogiendo los problemas de cada zona.

Se realiza en coordinación con el Colegio de Arquitectos, la Cooperación Alemana, el Instituto de Gobierno y Desarrollo Humano, organizaciones de la sociedad civil como “Enbiciados Aqp” y Pro Parques y con el apoyo de las áreas técnicas de las municipalidades distritales, que son actores clave en este proceso.

OTROS PROBLEMAS

Según el proyecto Especial del Sistema Integrado de Transportes (SIT), en 2016 el número de vehículos era de 261 600 unidades. El 46% de esa cantidad son automóviles particulares y el 25% son taxis.

Delgado añade que el ciudadano de a pie percibe el transporte público como de baja calidad e inseguro. El servicio es brindado por 4 mil unidades con capacidad limitada y unidades viejas.

Además hay un problema de infraestructura urbana.

De acuerdo al Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) 2016-2025, hay baja conectividad entre distintos sectores de la ciudad porque hay ejes truncos, no culminados, las opciones para desplazarse de una margen a la otra del río Chili son limitadas, y los vehículos pasan por calles estrechas del centro histórico.

Por ejemplo, la avenida Ejército constituye la única arteria que conecta el norte sur. En el camino hay centros comerciales, oficinas y hasta clínicas. Eso genera un enorme tráfico.

El puente Chilina se ha convertido en una opción pero sus accesos son angostos, un cuello de botella.

La Variante de Uchumayo que conduce a la vía de Evitamiento es alejada y está restringida por las obras.

Tampoco hay cultura de educación vial y eso se refleja en las cifras del Ministerio del Interior en infracciones de tránsito. En el 2016 se cometieron 52 877, se denunciaron 5410 accidentes y hubo 128 víctimas fatales. De acuerdo al Censo Nacional de Comisarías realizado el 2016 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática, se registraron 5 282 víctimas no fatales.

La intención es que todo lo recopilado entre en este Plan de Movilidad Urbana, que se acoplará al PDM como parte de los documentos rectores de la ciudad, en beneficio de todos.

Fuente: La República

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